
Aspectos destacados
Aspectos destacados
- Una nueva crisis de suministro impulsada por la energía ha elevado la inflación y ha dificultado la diversificación, ya que los activos refugio tradicionales han demostrado ser poco fiables.
- La economía global afronta esta crisis desde una posición de relativa fortaleza, con un dinamismo manufacturero en fase de mejora, apoyo presupuestario y balances saneados en el sector privado.
- Creemos que las presiones inflacionistas seguirán concentrándose principalmente en la energía, lo que, a su vez, limitaría el riesgo de un ciclo de inflación amplio y persistente.
- Resulta probable que los mercados hayan sobrevalorado el tono restrictivo de los bancos centrales, especialmente en el caso de la Fed, para la que creemos que el empleo moderado y el descenso de la inflación subyacente mantienen la posibilidad de recortes de tipos.
- Seguimos sobreponderando la renta variable y somos cada vez más optimistas en la duración, pero hemos recogido beneficios en el oro, ahora especialmente correlacionado con los activos de riesgo.
Las perturbaciones de la oferta, que impulsan la inflación al alza al tiempo que lastran el crecimiento, hacen que estemos en uno de los entornos más difíciles de gestionar para los inversores. Además, son cada vez más frecuentes. El reciente repunte de los precios del petróleo y el gas, vinculado al conflicto en Irán, supone la cuarta gran crisis de suministro en tan solo unos pocos años, tras las interrupciones en la cadena de suministro tras la pandemia, la guerra entre Rusia y Ucrania y la introducción de aranceles.
El principal reto es que los activos refugio tradicionales no siempre funcionan ante una crisis de suministro. Una mayor inflación lleva a los mercados a descontar una política más restrictiva por parte de los bancos centrales, lo que ejerce presión sobre los bonos y eleva la tasa de descuento aplicada a los activos de riesgo. La inflación persistentemente elevada y volátil ha mantenido la correlación entre acciones y bonos en general positiva desde la pandemia, tras casi dos décadas de correlación marcadamente negativa.
Los activos alternativos de diversificación, como el oro, también pueden resultar poco fiables, como ha quedado patente en las últimas semanas. El aumento de las yields reales y el exceso de posiciones pueden desencadenar liquidaciones en los metales, incluso cuando el aumento del riesgo geopolítico, en teoría, respaldaría los precios.
Las divisas también se han comportado de forma heterogénea. En el episodio actual, el USD se ha beneficiado de la posición energética relativamente fuerte de EE. UU. frente al resto del mundo. Sin embargo, el dólar sufrió una fuerte caída cuando se introdujeron los aranceles, ya que los inversores globales se replantearon su exposición a los activos estadounidenses. Entretanto, el JPY, tradicional valor refugio, ha tenido dificultades, lo que refleja la vulnerabilidad de Japón como gran importador de energía.
En fechas recientes hemos analizado cómo los inversores pueden estructurar carteras más resilientes a las crisis de suministro mediante alternativas. Las infraestructuras vinculadas al IPC y ciertas estrategias de fondos de inversión libre destacan como formas de compensar parte del impacto. La exposición selectiva a materias primas específicas también puede ayudar, especialmente cuando la propia materia prima se encuentra en el epicentro de la crisis de suministro. Aun así, en este episodio, a menos que los inversores hubieran invertido con una exposición significativa en activos relacionados con la energía —que habían tenido una rentabilidad inferior al del mercado durante años—, la mayoría de las carteras han sufrido pérdidas en las últimas semanas.
Un aspecto positivo es que las crisis de suministro, al final, acaban. De una forma u otra, la oferta se ajusta, aunque el nuevo precio de equilibrio se sitúe en un nivel más elevado que antes. De forma aislada, las perturbaciones de la oferta suelen provocar una rebaja de la calificación de los activos de riesgo, que es lo que hemos observado hasta ahora. La cuestión más importante es si la perturbación será lo suficientemente grave como para llevar a la economía a una recesión, ya que es entonces cuando la renta variable y deuda corporativa suelen protagonizar sus mayores caídas.
¿Qué le depara ahora a la economía?
¿Qué le depara ahora a la economía?
La situación sigue siendo incierta y ya se han producido daños económicos tras el cierre del estrecho de Ormuz y la destrucción de algunas instalaciones energéticas del Golfo. La pregunta clave es la magnitud del impacto. El aumento de los precios de la energía impulsará la inflación general y lastrará los ingresos reales, lo que ejercerá una presión a la baja sobre el gasto de los consumidores. Dicho esto, el momento en que se produce el impacto es relativamente favorable, ya que coincide con el apoyo presupuestario de la reforma tributaria estadounidense y con la entrada en la economía alemana de las medidas de estímulo presupuestario. Además, el dinamismo de la industria manufacturera mundial ya había ido mejorando, tal y como refleja el repunte de los PMI mundiales en febrero. De producirse una crisis, este no es un momento especialmente desfavorable del ciclo. Los balances del sector privado siguen siendo sólidos, lo que limita el riesgo de una contracción brusca. Suponiendo que el estrecho de Ormuz se reabra gradualmente y que los precios del petróleo no se mantengan durante varios meses por encima de los 120 dólares, la economía debería tener la resiliencia suficiente para salir adelante.
También esperamos que el impacto de la inflación se mantenga concentrado en gran medida en la energía y la agricultura (que está acusando el efecto de un repunte en los precios de los fertilizantes). Si ese fuera el caso, podría evitar que la inflación se amplíe de manera significativa a la industria manufacturera y los servicios, como ocurrió en 2021-2022. El episodio anterior supuso una combinación de cierres de fábricas relacionados con la pandemia y un repentino aumento de la demanda impulsado por un exceso de estímulo derivado de las desgravaciones fiscales y los programas de gasto del Gobierno. Hoy en día, incluso con las medidas de apoyo presupuestario en vigor, el crecimiento del PIB nominal de EE. UU. se sitúa más cerca del 4%-5%, en comparación con las tasas de dos dígitos registradas durante ese periodo. El mercado laboral también está considerablemente menos tenso, lo que reduce el riesgo de una espiral de salarios y precios.
En este contexto, creemos que la reciente revisión al alza de las expectativas sobre la política de los bancos centrales es exagerada. En vista de los mandatos únicos de control de la inflación y la elevada dependencia de la energía importada, es comprensible que los mercados hayan descontado subidas de tipos en el Reino Unido y Europa, aunque creemos que las expectativas han ido demasiado lejos, dadas las implicaciones negativas para el crecimiento. Por el contrario, el doble mandato de la Fed —que incluye el pleno empleo y la estabilidad de precios— deja margen para recortes de tipos a finales de este año, suponiendo que la inflación subyacente siga normalizándose hacia el 2%, tal y como esperamos.
Asignación de activos
Asignación de activos
Los mercados comenzaron el año descontando una mejora en la combinación de crecimiento e inflación; la guerra ha deteriorado esa dinámica, pero no la ha alterado de manera fundamental. A pesar de los titulares volátiles, el crecimiento subyacente de los beneficios se ha mantenido sólido y, de forma inusual, se ha revisado al alza este año. En este contexto de mejora de los beneficios, el PER futuro del S&P 500 se ha rebajado en aproximadamente un 15% desde octubre, lo que representa un ajuste significativo. Las fuertes oscilaciones en la confianza y el posicionamiento también han activado varias de nuestras señales de compra a contracorriente, que históricamente han dado buenos resultados en las pruebas retrospectivas. En consecuencia, mantenemos una sobreponderación en renta variable, con preferencia por los mercados emergentes y Japón, donde el crecimiento de los beneficios sigue siendo el más sólido. Cubrimos esta exposición con una posición infraponderada en Europa, donde el crecimiento de los beneficios es más débil y la vulnerabilidad al aumento de los precios del gas natural aumentaría si se intensificara la guerra con Irán.
También consideramos que la duración resulta cada vez más atractiva, ya que el cambio en las perspectivas de los bancos centrales parece extremo. Una desescalada entre EE. UU./Israel e Irán reduciría los riesgos de inflación, mientras que un escenario más adverso caracterizado por unos precios de la energía en fuerte alza acabaría lastrando el crecimiento y obligaría a los bancos centrales a relajar su política monetaria. Las recesiones suelen extinguir la inflación, y estamos convencidos de que los bonos recuperarían sus propiedades de cobertura en tal entorno. Aunque no hemos cambiado oficialmente la sobreponderación de la duración, en vista de la correlación aún positiva entre acciones y bonos, los bonos del Estado resultan cada vez más atractivos en términos absolutos.
Mantenemos una posición neutral en deuda corporativa. Aunque los diferenciales se han ampliado ligeramente, el perfil de rentabilidad asimétrico hace que la deuda corporativa resulte menos atractiva que la renta variable en esta fase. Además, observamos margen para que los inversores en crédito privado cubran sus exposiciones mediante instrumentos del mercado público más líquidos.
Eliminamos nuestra infraponderación del USD durante la escalada de la guerra, reflejando el relativo aislamiento de EE. UU. frente a las crisis energéticas por su papel de gran productor. Dicho esto, seguimos apostando por oportunidades selectivas de carry, especialmente en el BRL, que sigue ofreciendo una yield atractiva.
Por último, aunque el oro sigue formando parte de nuestra asignación estratégica de activos, hemos pasado de una sobreponderación a una posición neutral en la asignación táctica de activos. El oro se ha tornado demasiado correlacionado con los activos de riesgo como para justificar una exposición táctica adicional. Seguimos observando argumentos estructurales a favor de un aumento de las inversiones de los bancos centrales y del sector privado a lo largo del tiempo, pero consideramos que se trata de una asignación estratégica más que de una operación táctica a corto plazo.
Perspectivas sobre las clases de activos
Perspectivas sobre las clases de activos
El siguiente gráfico muestra las opiniones de nuestro equipo de asignación de activos sobre el atractivo general de las clases de activos para la renta variable global, los tipos de interés y la deuda corporativa a fecha de 24 de marzo de 2026. El resto de las calificaciones se refieren al atractivo relativo de determinadas regiones dentro de las clases de activos de renta variable, renta fija, deuda corporativa y divisas. Dado que la tabla «Perspectivas de las clases de activos» no incluye todas las clases de activos, la señal neta global puede ser ligeramente negativa o positiva.
Clase de activos | Ponderación relativa | Perspectiva de UBS Asset Management |
|---|---|---|
Renta variable global | Sobreponderación | Seguimos sobreponderando la renta variable global, que se ve respaldada por unos resultados sólidos y un crecimiento que sigue siendo firme. Preferimos Japón y los mercados emergentes frente a Europa, Suiza y Australia. |
EE. UU. | Neutral | Los beneficios deberían mantener su solidez en EE. UU. y el contexto fundamental es sólido. La solidez cíclica respalda el crecimiento continuado de los beneficios en todos los sectores. |
Europa | Infraponderación | Infraponderamos la renta variable europea, ya que el crecimiento de los beneficios sigue siendo más débil que en otras regiones. Nos gustan los bancos europeos, que deberían beneficiarse de unos beneficios sólidos. |
Japón | Sobreponderación | Estamos sobreponderados en renta variable japonesa, que creemos que debería beneficiarse del elevado crecimiento del PIB nominal interno y la mejora de los beneficios. Una política más estimulante, combinada con la debilidad del yen japonés, también podría respaldar el crecimiento futuro de los beneficios. |
Mercados emergentes | Sobreponderación | Sobreponderamos la renta variable de los mercados emergentes, ya que los beneficios son sólidos en la mayoría de las regiones. El índice MSCI EM está muy ponderado hacia los gigantes tecnológicos del norte de Asia, que, aunque ahora están bajo presión, deberían seguir beneficiándose del ciclo de inversión en IA a medio plazo. |
Deuda pública global | Neutral | Tenemos un posicionamiento neutral en duración. Aunque creemos que las fuerzas desinflacionistas de EE. UU. siguen intactas (vivienda, salarios), reconocemos que las correlaciones entre acciones y bonos se han tornado positivas y que la duración se negocia en línea con los activos de riesgo por el momento. |
Bonos del Tesoro estadounidense | Neutral | Esperamos que la continua desinflación subyacente y el empleo en un nivel átono impulsen una reanudación de los recortes de la Fed en el segundo semestre. No obstante, la correlación positiva entre acciones y bonos limita el atractivo de la duración mientras los riesgos del petróleo sigan siendo el centro de atención. |
Bunds | Infraponderación | Tenemos una posición de infraponderación en Bunds, principalmente para financiar la posición en Gilts. Ambos países son grandes importadores de gas, pero el Banco de Inglaterra ha reajustado sus tipos de interés en una medida significativamente mayor que el BCE. Con más estímulos presupuestarios en la UE, creemos que los precios deberían converger con los del Reino Unido. |
Gilts | Sobreponderación | Seguimos sobreponderando los Gilts, ya que consideramos que las valoraciones son atractivas y que la yield del bono a 10 años es históricamente atractiva. El mercado está descontando una política muy restrictiva por parte del Banco de Inglaterra, lo que, a la larga, debería frenar el crecimiento y limitar el margen de subida de la yield a 10 años. |
JGB | Neutral | Somos neutrales en deuda pública japonesa. Si bien resulta probable que el Banco de Japón siga subiendo los tipos de interés, esperamos que actúe con lentitud, mientras que los costes de carry de las posiciones cortas en JGB son elevados debido al bajo tipo de interés oficial del Banco de Japón. |
Suiza | Neutral | Somos neutrales en bonos suizos. Aunque la economía nacional sigue siendo átona, las valoraciones son caras en términos relativos. |
Deuda corporativa global | Neutral | Los fundamentales históricos parecen sólidos, en un contexto de bajas tasas de impago y sólidos resultados empresariales. Dicho esto, los diferenciales a estos niveles siguen presentando una asimetría poco atractiva, sobre todo porque los inversores en crédito privado pueden cubrirse a través de los mercados públicos. |
Deuda corporativa Investment Grade | Neutral | Los diferenciales de investment grade siguen siendo relativamente ajustados, mientras que los beneficios y los saldos se mantienen sólidos, lo que contribuye a limitar los riesgos bajistas. El mercado estadounidense de investment grade debe absorber cada vez más la oferta relacionada con las necesidades de financiación de la inversión en IA. |
Deuda corporativa High Yield | Neutral | Esperamos que los diferenciales se mantengan dentro de un rango, en un contexto de tasas de impago al alza, pero contenidas. Los inversores interesados en cubrir sus exposiciones al crédito privado pueden hacerlo a través de mercados públicos más líquidos. |
Deuda emergente en divisa fuerte | Neutral | Mantenemos una posición neutral respecto a los bonos de mercados emergentes en moneda fuerte, pero sobreponderamos la deuda de mercados emergentes en moneda local, ya que consideramos que los tipos de interés oficiales son restrictivos en vista de los niveles actuales de inflación. No obstante, seguimos atentos a la función de reacción de los bancos centrales de los mercados emergentes ante los posibles efectos de contagio de la inflación derivados del conflicto con Irán. |
Divisas | NA1 | NA1 |
USD | Neutral | Hemos elevado nuestra posición de infraponderación en el USD a neutral tras el inicio del conflicto en Oriente Medio. Hace las veces de una de las pocas coberturas ante una posible escalada de la guerra en curso. |
EUR | Neutral | Hemos rebajado nuestra posición de sobreponderación en el EUR a neutral tras el estallido de la guerra en Oriente Medio, dada la sensibilidad de la región a los precios de la energía. Dicho esto, seguimos apostando por posiciones largas en el EUR frente a la GBP, ante el debilitamiento de los datos de empleo del Reino Unido. |
JPY | Neutral | Consideramos que 160 es un techo aproximado para el par USD/JPY, dados los objetivos cambiarios declarados por la actual Administración, pero prevemos que los tipos de interés oficiales aún tendrán que converger más con el resto de los mercados desarrollados antes de que la moneda pueda apreciarse de forma duradera. |
CHF | Neutral | Somos neutrales en el CHF, ya que las valoraciones caras y las yields bajas se ven contrarrestados por las importantes entradas en la balanza de pagos. |
Divisas emergentes | Sobreponderación | Priorizamos las divisas emergentes con alto carry, como el BRL, que ofrece tipos de interés reales elevados y valoraciones atractivas. |
Materias primas | Neutral | Hemos recogido beneficios en el oro, ya que las compras de los bancos centrales se han ralentizado y no ha logrado servir de cobertura frente al aumento de los riesgos geopolíticos. Nos mantenemos neutrales respecto al petróleo, ya que los riesgos son binarios en torno a las perspectivas de una reapertura parcial del estrecho de Ormuz. |
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