De qué manera pueden incidir las divisas sobre mi estrategia patrimonial

Analizamos las principales tendencias de los mercados de divisas y los factores que las sustentan. Explicamos cómo las divisas pueden afectar a las estrategias patrimoniales y hacemos un repaso de las estrategias más relevantes del mercado actual.

¿Qué impulsa las divisas?

Exploramos el posible impacto de las divisas sobre su estrategia patrimonial

Los movimientos de divisas

Predecir el futuro de cualquier mercado - ya se trate de renta variable o renta fija - es un hervidero de dificultades, pero ningún mercado supera al cambiario. Un tipo de cambio refleja la salud de una economía nacional respecto de las otras, incluyendo la inflación, el crecimiento, la balanza por cuenta corriente, la política del banco central y la estabilidad política. Si añadimos la demanda relativa de los activos financieros de un país, es fácil ver por qué analizar el movimiento cambiario resulta inusualmente complicado.

 

Hace tiempo que la literatura académica viene investigando varios factores que podrían explicar con desigual éxito los movimientos de divisas, pero repasemos algunos de los principales impulsores:

 

INFLACIÓN: Las diferencias de inflación entre países pueden ser un significativo determinante a largo plazo del tipo de cambio. Las monedas de los países con tasas de inflación relativamente altas tienden a depreciarse, al incrementarse la oferta monetaria y disminuir así su valor.

 

TIPOS DE INTERÉS: A corto plazo, una moneda que ofrece una tasa de interés relativamente alta —que los operadores cambiarios llaman "carry"— atrae a los inversores y suele causar una apreciación. Sin embargo, a largo plazo, los países que tienen tipos de interés más altos tienden a hacerlo porque necesitan capital externo para funcionar, por ejemplo, debido a crecientes niveles de endeudamiento, superiores a la demanda interna de bonos, o a un déficit comercial. Durante las crisis, este capital externo tiende a huir, lo que provoca una depreciación de la moneda (véase a continuación "Balanzas por cuenta corriente y fiscales").

 

DECISIONES DE LOS BANCOS CENTRALES: En el mismo sentido, una divisa puede verse recompensada cuando el banco central de un país sube sus tipos de interés más rápido que los de otros países. A su vez, con tipos reales más altos —después de la inflación— se suelen atraer entradas de capitales. También suelen hallarse tipos reales más altos en países que disfrutan de un fuerte crecimiento económico y de la productividad, lo que los convierte en lugares atractivos para invertir e impulsa la demanda de la moneda.

 

CRECIMIENTO ECONÓMICO: Como se ha mencionado anteriormente, las monedas de economías que disfrutan de un repunte del crecimiento tienden a apreciarse en comparación con las de otras economías menos animadas. Además, la dinámica del crecimiento mundial es importante. Un crecimiento mundial más fuerte tenderá a favorecer más a las monedas de economías abiertas (como Japón o la zona euro) o exportadoras de materias primas (como Australia) que a las de economías más grandes y aisladas (como Estados Unidos). Lo mismo ocurre cuando una nación tiene una mayor productividad (producción por trabajador), que respalda a su moneda. Los inversores favorecen a los países más eficientes donde la productividad en alza reduce la potencial presión inflacionista.

 

DEMANDA EXTRANJERA DE ACTIVOS DE UN PAÍS: Las naciones con una amplia gama de empresas líderes mundiales pueden atraer y retener grandes flujos de capital extranjero, dado que los inversores internacionales buscan altas rentabilidades. Aparte de las entradas de capital, una divisa puede beneficiarse al ser adquiridas grandes empresas por rivales extranjeros.

 

BALANZAS POR CUENTA CORRIENTE Y FISCALES: Las monedas de los países altamente dependientes del dinero extranjero —ya sea por un exceso de importaciones sobre exportaciones, o por empréstitos gubernamentales superiores a la disposición a financiar de los inversores nacionales— pueden presentar especial vulnerabilidad durante periodos de crisis financieras globales. Cuando crece su ansiedad, los inversores suelen llevarse el capital de vuelta a su país. Históricamente esto ha constituido un problema para los países de mercados emergentes, como varios países asiáticos durante la crisis financiera asiática de 1997, o Argentina a finales de los años 1990 e inicios de los años 2000.

 

ESTABILIDAD POLÍTICA: Una gran alerta roja para los inversores internacionales a menudo la da una crisis gubernamental, en tanto amenaza potencial a la capacidad de realizar beneficios de las empresas o incluso a la capacidad o disposición del gobierno a reembolsar la deuda. Por el contrario, algunas naciones, como Suiza, se ven recompensadas por su estabilidad política y se consideran "refugios seguros". En cambio, las opiniones divergentes entre estados miembros hicieron posible una mayor inestabilidad en la zona euro, como en la crisis de la deuda soberana a inicios de la década de 2010.

 

Podría decirse que cada moneda tiene una personalidad única y se ve influida por una combinación diferente de los factores arriba enumerados. Por ejemplo, al dólar estadounidense se lo ve como refugio en tiempos agitados, ya que sus mercados financieros de alta liquidez atraen a los inversores.

 

La ralentización del crecimiento mundial también puede beneficiar al dólar estadounidense respecto de divisas con mayor orientación exportadora, como el yen japonés y el euro. En cambio, muchas monedas de países emergentes sufren con el deterioro de las condiciones mundiales y, entre los inversores, el temor prevalece sobre el deseo de obtener rendimientos más altos.

 

Por otro lado, cuando el crecimiento mundial está en auge, esas monedas eclipsan al dólar estadounidense. Por momentos, la libra esterlina parece impulsada por las actividades de fusiones y adquisiciones relacionadas con sus grandes empresas de renombre y, más recientemente, por la incertidumbre política en torno al Brexit y las relaciones con la Unión Europea.

¿Cómo pueden las divisas afectar a su patrimonio?

Esto varía mucho de una persona a otra. Depende del alcance de su exposición en el extranjero, tanto si tiene una cartera muy diversificada o si posee propiedades allí, o si ha buscado aprovechar los tipos de interés más altos en otros países. También depende de sus objetivos. ¿Considera a las divisas un fastidioso efecto secundario de las tenencias extranjeras y, por lo tanto, un riesgo que debe mitigarse —o, en jerga financiera, cubrirse— tanto como sea posible? ¿O bien las transacciones en divisas son una fuente de rentabilidad adicional?

 

COBERTURA: La forma más defensiva de abordar las divisas es intentar mitigar los riesgos derivados de oscilaciones cambiarias. Por ejemplo, los inversores también pueden protegerse del riesgo de que las fluctuaciones cambiarias reduzcan el valor de sus activos extranjeros. Por ejemplo, si un inversor suizo posee acciones estadounidenses, que suben un 10 %, esta ganancia puede quedar anulada si el dólar cae un 10 % frente al franco suizo. La cobertura puede mitigar este riesgo.

 

En su forma más sencilla, aquí la cobertura puede lograrse invirtiendo en fondos cotizados que garantizan el valor en francos suizos de un índice bursátil estadounidense. Más allá del inversor, los riesgos cambiarios también pueden venir de necesidades personales de gasto, como cursos universitarios de hijos en países extranjeros, o para un empresario que busca igualar los flujos de ingresos con los de gastos.

 

DIVERSIFICACIÓN: Cada vez más inversores adoptan hoy un enfoque global de las divisas. Creemos que respecto de las divisas los inversores pueden beneficiarse de un enfoque de cartera, acumulando la exposición a una serie de monedas actualmente infravaloradas o con desajustes de corto plazo.  Puede añadirse así una fuente de rentabilidad relativamente carente de correlación con los mercados de renta variable o renta fija, enfoque que día a día es más atractivo en periodos en que la renta variable y la renta fija suelen caer en tándem, como hasta ahora fue el caso durante gran parte de 2022.

 

GENERACIÓN DE RENDIMIENTOS: Los inversores también pueden adoptar para su exposición cambiaria una estrategia más proactiva, en busca de aumentar sus ingresos. Esto puede lograrse añadiendo exposición a divisas que ofrezcan un tipo de interés más elevado frente a una divisa con un rendimiento menos atractivo. Esta estrategia se conoce comúnmente como "carry trade" (operación de arbitraje de tipos de interés entre divisas).

 

En un periodo de políticas divergentes de los bancos centrales, puede crecer la popularidad de esas operaciones, al ampliarse el diferencial entre tipos que ofrecen las diferentes divisas.

 

En los últimos años, con los tipos de interés en mínimos históricos, muchos inversores se vieron tentados por los mayores rendimientos ofrecidos por las monedas de mercados emergentes, lo que supuso el riesgo de que el rendimiento adicional quedase más que anulado al caer el valor de la moneda.

 

Como alternativa, los inversores tienen la posibilidad de aumentar la rentabilidad mediante inversiones estructuradas que suelen ofrecer un tipo de interés más alto a cambio de asumir el riesgo de ser remunerados en una divisa en declive. Esto puede ser especialmente atractivo para un individuo con obligaciones financieras en varios países —y a quien por lo tanto no le importa la conversión a determinada moneda extranjera— o para clientes no dispuestos a pagar tipos de interés negativos.

 

ALFA: Los inversores más tolerantes al riesgo pueden ver en las divisas una oportunidad de operar más activamente en el mercado cambiario, buscando explotar los desajustes a corto o mediano plazo. Esta puede ser una forma de expresar las opiniones de los inversores sobre tendencias macroeconómicas generales, cambios en los tipos de interés o incluso cambios políticos. Este enfoque suele estar reservado a inversores más profesionales, como las oficinas de gestión del patrimonio familiar.

 

Para aquellos inversores menos dispuestos a asumir riesgos, nuestro asesoramiento habitual es vincular sus tenencias en divisas estrechamente con sus pasivos. Esto reduce el riesgo de una apreciación relativa de la moneda en la que usted está obligado a efectuar pagos hipotecarios, por ejemplo.


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