En un contexto de rápida subida de las tasas de interés en EE.UU. y miedo a una recesión global, varios países han recurrido a intervenciones cambiarias para detener la caída de su moneda. El peso, por el contrario, sigue sólido. ¿Cómo se explica este comportamiento tan extraordinario? En este informe analizamos cada uno de los factores.

¿Persistirá la fortaleza del peso mexicano?

Creemos que seguirán respaldando al peso en los próximos meses

Factor 1

ALTO DIFERENCIAL DE TASAS DE INTERÉS

 

A medida que la Reserva Federal ajusta la política monetaria, el dinero tiende a salir de los países periféricos para volver a territorio estadounidense. Los bancos centrales de los mercados emergentes pueden mitigar esta huida de fondos aumentando las tasas de interés nacionales para proteger el valor de la moneda propia y evitar un efecto rebote en la inflación.

 

A diferencia de ciclos de ajuste anteriores en los que el banco central de México solía actuar en consonancia con la Fed, en esta ocasión inició un ciclo propio de subidas en junio de 2021, nueve meses antes que la Fed. Esa medida ha ampliado considerablemente el diferencial de tasas con EE. UU. hasta los 600 p.b., lo que ha conferido estabilidad y resistencia al peso mexicano.

 

Mientras las tasas de interés reales a corto plazo de EE. UU. se mantienen en terreno negativo, México es uno de los pocos países del mundo en los que las tasas de interés a corto plazo se sitúan por encima de la inflación. Además, entre todas las naciones con grado de inversión, solo dos tienen tasas de interés de referencia superiores a las de México: Hungría y Chile.

 

La Junta de Banxico parece comprometida con su mandato de mantener el poder adquisitivo de la moneda nacional y se espera que siga incrementando la tasa de referencia. Prevemos que Banxico aumentará la tasa 75 p.b. en noviembre hasta el 10%, con la posibilidad de subir otros 75 p.b. en diciembre.

Factor 2

POSTURA FISCAL ESTRICTA

 

El peso también se ha beneficiado de la estricta postura fiscal del Gobierno actual. En una de las peores recesiones económicas de las que se tiene constancia, la respuesta fiscal del Gobierno ante el COVID-19 fue de las más discretas del mundo. En consecuencia, los parámetros de deuda de México salen bien parados ahora en comparación con muchos de los mercados emergentes - por no hablar de la mayoría de los mercados desarrollados - que prestaron más apoyo fiscal contra cíclico.

 

El Gobierno presentó hace poco su proyecto de presupuesto en el que refleja un déficit primario modesto del 0,2% del PIB en 2023, frente al superávit del 0,1% de este año. El gabinete actual se ha mostrado muy dispuesto a recortar el gasto discrecional en caso necesario para mantener la balanza primaria cerca del cero. Se prevé que el coeficiente deuda/PIB del país se mantendrá estable cerca del 50%, es decir, 5 puntos porcentuales por debajo del promedio de la deuda pública con calificación BBB.

 

Creemos que el Gobierno logrará mantener la estabilidad fiscal en los próximos años. Dicho esto, el incremento de los compromisos de gasto y las persistentes tasas bajas de crecimiento económico plantean riesgos para la dinámica fiscal a mediano plazo.

 

En cualquier caso, no son riesgos inmediatos y las cuentas fiscales siguen siendo relativamente favorables en el contexto de América Latina y los mercados emergentes. Esta es otra fuente de respaldo para el peso y la solvencia del país.

Factor 3

FINANZAS EXTERNAS SANAS

 

A nuestro juicio, las cuentas exteriores de México se mantienen relativamente en buen estado. Tras alcanzar un superávit en 2020, la balanza por cuenta corriente registró un déficit del 1,3% del PIB en el 1S2022.

 

El deterioro se debió principalmente a la ampliación del déficit energético, ya que México importa más gasolina de lo que exporta en petróleo. Aun así, este escollo ha quedado compensado en parte por el récord de remesas recibidas y la recuperación vigente del turismo internacional.

 

El déficit por cuenta corriente sigue siendo bajo y se financia fácilmente con una inversión extranjera directa que ascendió a 27.500 millones de USD en el 1S22, equivalente a 3,1 veces el déficit mencionado. De cara al futuro, vemos que la balanza por cuenta corriente seguirá bajo control.

 

Como país especializado en ensamblajes, las exportaciones e importaciones no petroleras de México suelen moverse al unísono, si bien con cierto desfase. Esa relación es crucial porque ayuda a mantener un déficit comercial relativamente estable.

Factor 4

BAJA PARTICIPACIÓN EXTRANJERA EN LOS MERCADOS NACIONALES DE BONOS

 

Otro factor que mitiga la sensibilidad del peso al ajuste de tasas en EE.UU. es que la participación extranjera en el mercado local de deuda ha caído considerablemente desde el 28% de diciembre de 2019 hasta el 16% actual.

 

A pesar de la importante caída de la proporción de posiciones en manos extranjeras, el peso se comportó bien, ya que los bancos y fondos de pensiones locales compraron la mayor parte de los bonos vendidos por extranjeros. Esta nueva realidad hace que el peso sea menos vulnerable a las subidas de las tasas de interés mundiales y los flujos de capital.


Una mujer inversionista sentada en una mesa con su computador portátil y un café.

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