Imagen de Morena sigue afianzando su presencia territorial

Morena sigue afianzando su presencia territorial. Es probable que los partidos opositores necesiten un grado considerable de coordinación y colaboración entre ellos para erigirse como una alternativa válida en las elecciones generales de 2024.

Invirtiendo en México

A nuestro juicio, los activos mexicanos destacan en el contexto de los mercados emergente

La expansión de la influencia de Morena

El 5 de junio se celebraron elecciones a gobernador en seis estados mexicanos. Morena, el partido en el poder, obtuvo la victoria en cuatro de ellos y sigue ampliando su esfera de control en las administraciones locales.

Pese a haberse creado hace apenas ocho años, Morena y sus aliados (PVEM y PES) pronto gobernarán en 22 de los 32 estados, o lo que es lo mismo, sobre el 60% de la población mexicana. Hecho notable para un partido que apareció en el panorama electoral en 2018 al hacerse con el control de tan solo cinco estados. En cambio, el PRI prácticamente ha desaparecido del mapa y únicamente controla tres estados, circunstancia que supone una fuerte caída desde los 21 que gobernaba al principio del mandato presidencial de Enrique Peña Nieto en 2012.

Los buenos resultados de Morena a nivel territorial son una muestra de que la popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) sigue siendo alta, con unos índices de aprobación de los más elevados entre los dirigentes mundiales gracias a una retórica bien dirigida a las bases del partido y los programas de gasto social del presidente.

El aumento del dominio territorial del partido gobernante le aporta más recursos políticos que a cualquier otro partido, lo que incrementa sus posibilidades de victoria en las elecciones presidenciales de 2024. No obstante, el resultado no es seguro ni mucho menos y ninguno de los posibles candidatos a la presidencia se acerca a la popularidad de López Obrador.

 

Escasa participación de los votantes

Cabe destacar que, en las elecciones a gobernador, la participación bajó en los seis estados y solo alcanzó el 46% de media, lo que supone una caída del 10% frente a 2016. Además, los márgenes de victoria fueron mucho mayores que en elecciones anteriores con un promedio de 24 puntos. En los dos estados con menor participación (Oaxaca y Quintana Roo), Morena ganó por goleada, mientras que en aquellos con más afluencia de votantes (Durango y Tamaulipas), la victoria se decidió por un margen más reducido. Este hecho pone de manifiesto la importancia de la participación de los votantes en las elecciones más disputadas.

 

Eficacia de la alianza de los partidos opositores

Los partidos de la oposición PAN-PRI-PRD de la alianza «Va por México» ganaron dos y perdieron otras dos de las cuatro votaciones a las que concurrieron como coalición. Mientras, en los estados donde la coalición no se presentó al completo (con solamente dos de los tres partidos), los votos recibidos por Morena duplicaron con creces los del bloque opositor.

Estos resultados sugieren que PAN, PRI y PRD solo pueden competir con Morena cuando permanecen unidos. Incluso el partido Movimiento Ciudadano (MC) podría sumar fuerzas con la coalición en caso de verlo como la mejor alternativa para vencer a Morena. De todas formas, presentarse juntos a las elecciones es una condición necesaria pero no suficiente para vencer en la carrera presidencial.

La oposición también tendrá que elaborar una narrativa política creíble, elegir a un candidato atractivo, diseñar una agenda de cohesión y encontrar la manera de impulsar la participación, factores todos que, a nuestro juicio, parecen bastante en el aire en estos momentos.

 

Blindaje constitucional

La unidad de los partidos de la oposición no es solo relevante desde el punto de vista electoral, sino también desde el legislativo. Así se puso de manifiesto cuando la Cámara de diputados votó en contra de la reforma eléctrica de López Obrador en abril, gracias al consenso de la oposición.

Más recientemente, la alianza «Va por México» anunció un acuerdo de moratoria constitucional, es decir, hizo público que votaría en contra de cualquier iniciativa de enmienda constitucional durante el mandato de este Ejecutivo. Por lo tanto, creemos que se ha reducido en gran medida la probabilidad de que se aprueben reformas constitucionales en los próximos años. Ahora parece difícil que el plan de López Obrador de reconfigurar el sistema electoral obtenga la mayoría calificada necesaria. Morena podría seguir aprobando cambios en las leyes secundarias, pero no prevemos que presenten propuestas legislativas de peso, lo que a su vez reduce la incertidumbre política a nivel interno.

 

Riesgos procedentes del exterior

En este contexto, parece que México mostrará una estabilidad política y normativa decente a corto plazo. Entre otras cosas, se ha preservado la independencia del banco central durante el mandato de López Obrador, las cuentas fiscales se mantienen en buenas condiciones derivado del enfoque en la austeridad y, por último, el Congreso ha rechazado la reforma constitucional del sector eléctrico.

Lo anterior no ha impedido que la posición política del Ejecutivo actual acabase haciendo mella en la inversión privada, en las perspectivas de crecimiento de México y en su capacidad de suscitar interés en el extranjero para rediseñar las cadenas de suministro internacionales, pero creemos que no se han hecho realidad las peores pesadillas de los inversores.

En cualquier caso, las perspectivas para México dependerán de los retos procedentes del extranjero, ya que se trata de una economía abierta en la que las exportaciones y las remesas representan el 40% y el 4% del PIB respectivamente. El futuro económico del país está muy vinculado al de su vecino del norte. En ese sentido, las exportaciones mexicanas sufrirían la disminución en la demanda de bienes por parte de los consumidores estadounidenses derivada de la reorientación del gasto a servicios, la inflación y el endurecimiento monetario. Las remesas también podrían ralentizarse por el deterioro de las condiciones del mercado laboral estadounidense.

Desde el punto de vista de la estabilidad financiera, no vemos grandes desequilibrios macroeconómicos. México goza de una posición más o menos equilibrada en términos de cuenta corriente, posee casi 200.000 millones de USD en reservas internacionales y su deuda exterior presenta un perfil decente en cuanto a vencimientos y composición monetaria, factores que deberían ayudar al país a afrontar las turbulencias internacionales. Por estos motivos, nos parece que México destaca en el contexto de los mercados emergentes, como se ha puesto de manifiesto con el buen comportamiento del peso en lo que va del año.

Ideas de inversión

USD/MXN

El peso se ha comportado bien pese a la fuerte subida de tasas en el vecino del norte. Las cuentas externas y fiscales relativamente sanas y la actitud proactiva de Banxico son algunos de los factores que propician la resiliencia del peso. La reacción de la moneda mexicana a los datos inesperadamente altos de la inflación estadounidense presentados el 10 de junio sirve para recordar que el peso no es inmune al deterioro de las perspectivas de crecimiento económico en EE.UU. y la actitud mundial ante el riesgo. A pesar de los brotes de volatilidad, prevemos una tendencia general de depreciación moderada del peso de aquí en adelante.

Nuestras previsiones de final de trimestre para el USD/MXN son de 20,5 para el 3T22, 20,7 para el 4T22, 21 para el 1T23 y 21,5 para el 2T23.

 

Bonos denominados en USD

La corriente de ventas de este año en renta fija ha dado pie a un aumento considerable de los rendimientos. Las valoraciones de los bonos de mercados emergentes han mejorado en los últimos meses, mientras que sus diferenciales ajustados al riesgo empiezan a parecer atractivos.

En consecuencia, mantenemos nuestra opinión optimista sobre la deuda corporativa mexicana pese al deterioro de las condiciones mundiales de liquidez. La mayoría de las empresas mexicanas analizadas por la CIO son compañías con proyección internacional que lideran sus sectores correspondientes.

Muchas de ellas presentan parámetros relativamente sólidos, cuentan con equipos directivos con una experiencia probada en el manejo de las distintas fases de un ciclo y aplican estándares comparativamente altos en cuanto a gobierno corporativo. Además, varios emisores mexicanos han optado por la gestión de pasivos con el fin de suavizar sus perfiles de vencimiento de deuda y evitar la concentración de los pagos a corto plazo.

 

Renta variable (en USD)

En lo que va del año, las acciones mexicanas han dejado patente su carácter defensivo y han rendido mejor que la renta variable mundial. La sólida generación de flujo de caja libre, las atractivas valoraciones relativas y las oportunidades de acercamiento de la línea de suministro han favorecido a la renta variable del país. Las valoraciones de las acciones mexicanas siguen por debajo de su media histórica.

Prevemos que la renta variable mexicana ofrecerá un rendimiento similar al de los demás mercados emergentes, y constatamos que esta clase de activos es vulnerable ante posibles sorpresas negativas en el crecimiento del PIB estadounidense.


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