Banxico sigue con la guardia en alto

Es probable que las presiones inflacionarias en México continúen debido a factores como el retiro gradual de los subsidios a la gasolina, la limitada competencia en mercados clave, los aumentos del salario mínimo y la fuerte sequía.

Invirtiendo en México

Prevemos una tendencia general de depreciación moderada del peso de aquí en adelante

Pico de la inflación

Pico de la inflación a la vista

 

Unos datos de inflación más bajos de lo esperado en EE. UU. en julio fueron una evolución grata para muchos inversores. Esto también despertó esperanza en México, donde la inflación aún no ha tocado techo. Dada su relación comercial estimada en 2,6 millones de USD por minuto, la dinámica de la inflación mexicana está vinculada a la estadounidense.

 

Una combinación de factores externos e internos ha llevado la inflación mexicana a un máximo de 21 años. La inflación general repuntó al 8,62% en la primera mitad de agosto, mientras que la inflación subyacente está en un 7,97%. Vemos razones para ser optimistas y pensar que la inflación finalmente tocará techo en el trimestre actual, pero el ritmo que adoptará la desinflación es muy incierto y el balance de riesgos tiene un considerable sesgo al alza.

 

Los factores que apuntan a una moderación de la inflación son la reducción de los problemas en las cadenas de suministro, la acumulación de inventarios de los distribuidores de bienes duraderos, los decrecientes precios de la energía y las materias primas, la ausencia de señales de presiones en la demanda interna y la desaceleración de la actividad económica mundial.

Las presiones inflacionarias

Las presiones inflacionarias podrían seguir altas por un tiempo

 

No obstante, vemos algunos factores que podrían evitar que la inflación se desacelere tan rápido como Banxico prevé. Primero, México está subsidiando la gasolina, pero, dado que los precios mundiales del crudo están bajando, el Gobierno ha empezado a reducir estos subsidios. Por tanto, es poco probable que los precios de la gasolina bajen tan rápido como en otros países.

 

Los precios mundiales de los alimentos también han bajado recientemente, pero llevará todavía algún tiempo hasta que los precios de los alimentos procesados hagan lo mismo. Por regla general, las empresas venden primero sus productos más viejos en inventario, por lo que continuarán vendiendo artículos producidos con materias primas más costosas. Además, en muchos sectores de la economía de México no hay suficiente competencia. Las empresas sometidas a una mayor competencia estarán más dispuestas a sacrificar sus márgenes, pero las de segmentos menos competidos podrían mantener sus precios altos.

 

Otra preocupación adicional es que el salario mínimo de México ha estado creciendo por encima de la productividad. El salario mínimo casi se ha duplicado en los últimos cuatro años y la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) aspira a lograr otro aumento del 50,4% para 2024. Dado que la brecha entre el salario mínimo y el salario promedio se está reduciendo, las presiones de los costos de mano de obra podrían aumentar. Según la encuesta Workforce Hopes and Fears 2022, de PwC, el 88% de los mexicanos pedirá un aumento en los próximos 12 meses.

 

Por otro lado, los fenómenos meteorológicos extremos, como La Niña, han exacerbado las sequías en el norte de México y amenazan los precios agrícolas y pecuarios.

 

En este contexto, seguimos esperando que la inflación toque techo en septiembre y que empiece a caer en octubre, pero reconocemos que las presiones inflacionarias pueden tardar más en disiparse.

Banxico

Banxico sigue con la guardia en alto

 

Después que Banxico acelerase su ritmo de endurecimiento a 75 p.b., las tasas de interés reales alcanzaron territorio restrictivo (es decir, por encima del estimado de tasa neutral de Banxico de 1,8–3,4%). Pensamos que Banxico seguirá los pasos de la Reserva Federal y mantendrá el diferencial de tasas de interés México-EE. UU. en 600 p.b. Aunque este diferencial está cercano al máximo histórico, pensamos que está justificado por el agresivo ciclo de subidas de la Fed y teniendo en cuenta consideraciones de estabilidad financiera.

 

Pese a los riesgos a la baja para la actividad económica, creemos que el crecimiento del PIB seguirá teniendo una baja prioridad en las decisiones de política monetaria y que Banxico seguirá fiel a su mandato constitucional de velar por la estabilidad de precios.

 

Esperamos que Banxico se sincronice con la Fed en septiembre con una subida de al menos 50 p.b. y que alcance el 9,5% para final de año. En nuestra opinión, las subidas de la Fed siguen siendo el piso por ahora. Si la inflación en México continúa sorprendiendo al alza, Banxico tendrá dificultades para reducir el ritmo de subidas.

 

Por último, aunque Banxico empezó a subir las tasas bastante antes que la Fed (gráfico 5), creemos que esperaría a que la Fed empezase a recortar las tasas antes de comenzar su propio ciclo bajista. Esperamos que Banxico mantenga una postura restrictiva para que la evolución de la inflación converja con su objetivo. La postura prudente de Banxico y su alto diferencial de tasas de interés frente a EE. UU. debería apoyar la estabilidad del peso mexicano. Si embargo, la volatilidad de esta divisa dependerá en última instancia de la Fed y el sentimiento mundial ante el riesgo.

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