ETFs – Introducción

Los fondos cotizados (ETFs) se encuentran entre los instrumentos de inversión más populares y entre los productos de inversión con un crecimiento más rápido en la industria de fondos. Combinan los beneficios de las acciones y los fondos, al mismo tiempo que ofrecen a los inversores la oportunidad de invertir con un coste bajo y de forma flexible y transparente en todos los mercados, lo que les permite diversificar su cartera con una sola operación.

¿Qué es un ETF?

Un fondo cotizado es un fondo de inversión que replica la rentabilidad de su índice subyacente y que puede comprarse y venderse en el mercado de valores. Como un fondo tradicional, un ETF es un fondo de inversión y por tanto no se ve afectado por la insolvencia del proveedor del ETF. Esto permite acceder a los beneficios de un fondo de inversión, aunque cotiza como una acción. Las operaciones con ETFs pueden realizarse en un mercado de valores regulado u over-the-counter (OTC) en cualquier momento del día. Dado que el ETF está vinculado a un índice subyacente, son vehículos pasivos que simplemente replican la rentabilidad del activo subyacente. En otras palabras, cuando aumenta el valor del índice subyacente, el valor del ETF también se incrementa.

Los primeros ETFs fueron cotizados en EEUU en 1993 y en Europa en 1999. Desde entonces, está disponible un número cada vez mayor de ETFs. Tradicionalmente, los ETFs han sido fondos indexados pasivos, pero los ETFs gestionados activamente también han entrado en juego desde que fueron autorizados en 2008 y requieren una estrategia de gestión de la cartera.

Los fondos cotizados están disponibles en una amplia variedad de clases de activos subyacentes (por ejemplo, acciones, bonos, materias primas, inmobiliario). Tanto si se adquiere un ETF individual que expone al inversor a un mercado específico como una selección de ETFs en múltiples mercados, los fondos cotizados son una excelente forma para crear una cartera de inversión equilibrada. Tanto los nuevos inversores como los más experimentados deberían considerarlos para obtener resultados competitivos, efectivos en términos de costes y a largo plazo.

Los ETFs comparten las siguientes características básicas:

Diversificación

Los ETFs proporcionan la oportunidad de diversificar la cartera de una manera eficiente y con un bajo coste mediante la distribución de los riesgos a través de diversos portadores del riesgo, permitiendo optimizar el perfil de riesgo de la inversión. Dado que los ETFs replican un índice, se puede cubrir un mercado entero con una sola operación.

Flexibilidad

Los ETFs son fáciles de comprar y vender, incluso en el día. Los inversores pueden actuar en función de su visión del mercado en cuestión de segundos. Debido a estas características, los ETFs se pueden utilizar como parte de una estrategia de inversión de diferentes maneras: para conseguir crecimiento a largo plazo, para capitalizar oportunidades de trading a corto plazo o para cubrir una parte de la cartera.

Seguridad

Como los fondos tradicionales, los ETFs son fondos de inversión. No se ven afectados por la insolvencia del proveedor del ETF o del banco custodio, ya que los activos del fondo están fuera de balance.

Transparencia

Los ETFs son instrumentos de inversión especialmente transparentes porque consiguen la rentabilidad del índice subyacente, neta de comisiones. Todas las claves de la cotización, así como otras informaciones, pueden verse en el mismo día o en tiempo real. Los UBS ETFs calculan el valor liquidativo indicativo cada 15 segundos durante el horario habitual de cotización.

Eficiencia de costes

Los ETFs no incurren en comisiones de emisión o reembolso, solo los costes de las operaciones de compra y venta del ETF. Además, solo se cobra una comisión de gestión mínima.